Acción Cultural

ACCIÓN CULTURAL PARA EL DESARROLLO HUMANO

 

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VISIÓN – EL PRESENTE

Los orígenes de nuestros problemas obedecen a la amnesia histórica y pérdida de identidad nacional, multicultural y diversa, que nos impide construir un proyecto nacional democrático incluyente. Olvidar nuestra historia debilita nuestra posibilidad de superar algunos lastres del pasado, como la corrupción, el racismo y la desigualdad, al mismo tiempo que nos impide alimentarnos de la diversidad cultural, la resistencia, el mestizaje, el sincretismo y la resiliencia de los saberes ancestrales de nuestros pueblos frente a los retos del futuro y frente a la negación al cambio de nuestras propias sociedades conservadoras. Este escenario nos mantiene atrapados en un modelo globalizador que genera concentración de la riqueza y degradación del ambiente debido a un modelo de desarrollo a todas luces insostenible y opuesto al proyecto nacional democrático, de identidad constructiva, asertiva y arraigada, al mismo tiempo que solidaria, transparente e innovadora.

Nuestro anhelo es que el desgaste político actual generado por la corrupción, la desigualdad, las dificultades presupuestarias, la destrucción ambiental, la carga emotiva de frustraciones, el escepticismo, el quiebre de la autoestima, la pérdida de fe en el liderazgo y la constatación de inoperancia en el Estado, y el sufrimiento que todo esto impone en nuestras vidas no sea en vano.

Esperamos que la decepción y el agotamiento moral colectivo abran el camino para la esperanza de una renovación autocrítica y el compromiso de promover el bien de todos, combatiendo cualquier forma de discriminación.

EL FUTURO

La cultura, desde sus raíces, genera y desarrolla la creatividad del ser humano. Y el futuro de las naciones está en su capacidad de innovación por lo que debemos invertir en impulsar la cultura en todas sus manifestaciones, desde el Estado y desde el sector privado. La cultura, desde las políticas públicas, debe fortalecer la autoestima de los panameños, tan machacada con los más recientes escándalos internacionales de corrupción e impunidad, con la puesta en valor de nuestras raíces, con una reflexión crítica de nuestros logros históricos, con la recuperación de la memoria colectiva y el fortalecimiento de una identidad diversa y multicultural que nos encamine a un cambio de actitud más optimista, solidaria, constructiva y democrática. Con una auto estima crítica pero orgullosa y asertiva podremos ser más osados, constructivos y creativos.

En los próximos 20 años, un mundo cada vez más automatizado por tecnologías robóticas reemplazarán al trabajador tradicional y a la mano de obra humana en general, aceleradamente. Solo los empleos y empresas que sean creativas van a prosperar. En este escenario proponemos introducir en nuestro país la industria cultural o economía naranja tan exitoso en países vecinos como Colombia, como un camino prometedor del sector creativo de la producción nacional que permitirá potenciar nuevas oportunidades de trabajo y de negocio, identificando y promoviendo talentos, especialmente entre la juventud, enfocados en la creatividad, la innovación, la imaginación. Esta industria se enfoca principalmente en el sector del entretenimiento en todas sus dimensiones (espectáculos en vivo, televisión, cine, artes gráficas, gastronomía, festivales artísticos, ferias de folclor, carnavales, etc.) y en la educación, especialmente en las tecnologías educativas que se convertirán en la herramienta principal de docentes y estudiantes en el aula de clases. En Panamá, a pesar de no contar con un plan de Estado para el sector cultural, la economía naranja representa ya un 6.4% del PIB y el 3.2% del empleo del país según sostuvo el senador colombiano Iván Duque en la Feria del Libro de Panamá en agosto 2017.

Y la imaginación creativa que irradia desde la cultura, como herencia y proyección, con identidad propia y originalidad, alimentará a todos los demás sectores del desarrollo, con sentido de proyecto democrático nacional y su presencia en el mundo global. Sin complejos, sumisiones ni entrega, sino con seguridad en nuestra propia valía y sentido de pertenencia nacional y universal.

LA CULTURA

Entendemos la cultura como nuestra manera de interpretar al mundo y a nosotros mismos. Es nuestro mapa de valores, nuestro diccionario de conocimientos locales y nuestras fórmulas de estilos de vida. Ella es la matriz y guía de nuestro comportamiento y de nuestras actitudes. Ella es el vehículo de transmisión de conocimiento entre generaciones y de talentos ancestrales como también nuestro potencial para emprender proyectos nuevos, colectivos o individuales. En síntesis, de nuestra cultura heredada y en construcción reside la fuente original, o ADN intelectual y emotivo colectivo, para transformar nuestra sociedad.

Por tanto, cualquier propuesta de transformación nacional debe partir de una vuelta a las raíces, como primer paso, para nutrirnos de ellas y diseñar el camino hacia la innovación política y social para el siglo XXI. Las ideas que siguen son principios generales que sirven de base y guía para políticas públicas en los distintos sectores de nuestra sociedad. Nos referimos a las premisas que guiarán nuestro programa de gobierno en materia de cultura, educación, justicia, economía, seguridad y salud.

La propuesta deberá partir, entonces, desde la cultura como su columna vertebral debido a su capacidad específica de construir identidad, crear valores, imaginar el futuro, recuperar la memoria histórica, la crítica social, de abrir el pensamiento colectivo a la libertad, potenciar nuestras capacidades de originalidad y creatividad, desde la solidaridad humana. Por su capacidad de mirar el rostro humano de las comunidades y del mundo con imaginación y libertad creativa. Y con la honestidad autocrítica para reconocer que el crecimiento económico logrado con el modelo económico mercantilista, hasta ahora, logró generar riquezas considerables y hasta inimaginables, pero que también vinieron de la mano con la desigualdad y la destrucción ambiental. Hemos aprendido que no es desde el neoliberalismo salvaje, sino desde la cultura como estrategia para el desarrollo humano que lograremos diseñar y emprender el reto de la renovación de un proyecto democrático nacional, que construya un nuevo equilibrio de nuestro Estado nacional y que permita la profundización de nuestra democracia y una convivencia social pacífica más justa y armónica.

SOCIEDAD ACTUAL; ¿CRISIS O PRIMAVERA?

Los derechos ciudadanos y el desarrollo humano en Panamá han sido relegados y hasta atropellados en las últimas décadas por la corrupción, la plutocracia, la destrucción ambiental, el clientelismo y el desenfrenado afán por hacer negocios, pasando por encima de la calidad de vida de las personas y saboteando permanentemente el proyecto tan necesario de profesionalizar y fortalecer las instituciones democráticas del Estado nacional.

El vacío político creado en este escenario, ha generado, por reacción, una primavera ciudadana orientada a defender el Estado de derecho, concentrando sus mejores esfuerzos en combatir la impunidad y fortalecer la transparencia en nuestro sistema de justicia jurídica, mientras otros grupos concentran sus esfuerzos en la justicia social y redistributiva de nuestro país. También se fortalecen las voces que defienden el medioambiente como responsabilidad del Estado y como derecho ciudadano. Incluso han surgido y multiplicado agrupaciones para la defensa de los derechos culturales de los panameños por su patrimonio cultural, memoria histórica e identidad nacional, las etnicidades, las clases, grupos de género, etc.

Desde nuestra visión, con base en los escenarios descritos, pensamos que ha llegado la primavera para los movimientos sociales, que apelan a la movilización de la ciudadanía en general y de las diversas comunidades de Panamá, específicamente. El clamor contra la corrupción, la desigualdad y la destrucción ambiental está llamado a vencer a esa otra visión excesivamente electorera o economicista, que con frecuencia desprecia a los derechos ciudadanos.

En suma, el fracaso de nuestro sistema político en dar respuestas y soluciones a los inmensos retos de la actualidad internacional y nacional ha generado, por reacción, una primavera ciudadana.

OCUPEMOS EL FUTURO

Aunque los grupos en el poder se nieguen a aceptarlo, el futuro llegó y la historia abre un espacio para un proyecto renovador. Está aquí y es nuestro. Iniciemos el camino que nosotros mismos señalemos hacia la democracia panameña participativa e incluyente, que da valor a su diversidad socio cultural y la acoge como su mayor potencial y riqueza. Esta democracia diversa y plural que visualizamos, construirá un espacio donde todos podamos sentirnos dignamente representados por nuestras autoridades, políticas públicas y privadas. Una democracia sin privilegios que adopte los derechos a la equidad con igualdad de oportunidades. Que humanice la ambición competitiva del crecimiento económico con la visión de un crecimiento solidario, cuya meta es el desarrollo humano que avanza de la mano con una economía social, ambientalmente sostenible, diversificación de nuestra economía, impulso de polos regionales de desarrollo, educación pública de excelencia concebida como educación integral (humanística-científica-ética-tecnológica-multicultural).

LA ESTRATEGIA INDEPENDIENTE

Dado al creciente abandono a las ideologías y a la corrupción interna de los partidos políticos, éstos perdieron su capacidad de ofrecer alternativas políticas cónsonas con las necesidades humanas de la sociedad panameña y quedaron vacíos de contenido ideológico y de credibilidad (afiliándose a populismos electoreros, clientelismo y otros vicios políticos). Frente este triste escenario, optamos por la vía de una propuesta electoral independiente o de libre postulación como la mejor alternativa viable (aunque muy difícil también) para desafiar a los partidos políticos y presionarlos a que recuperen su rol social y político en el futuro democrático de Panamá.
Nuestra propuesta intenta ocupar los espacios recién abiertos de participación política electoral, para innovar y reinventar nuestra cultura política, rompiendo con el monopolio de los partidos políticos sobre las elecciones generales y empoderar así a la ciudadanía de nuestra nación. La propuesta independiente permite el surgimiento espontáneo y libre de nuevos liderazgos y abre un espacio nuevo para la diversidad de la oferta electoral, incluyendo a candidatos que vienen siendo tradicionalmente excluidos de nuestras elecciones generales y hasta de las elecciones internas de sus partidos, debido a las pesadas estructuras de poder y de la naturaleza corrupta, clientelista, excluyente y la plutocracia.

NUESTROS VALORES

Interculturalidad, diversidad, equidad de género y de grupos de edad, libertad religiosa, Estado laico, derechos ciudadanos, inclusión social. Conservación y restauración del patrimonio económico, histórico, cultural y ambiental, identidad panameña diversa y plural, cultura de paz en la descolonialidad (ese proceso de reconocer los derechos humanos universales y relacionarnos respetuosamente con todos los grupos humanos y naciones, sin distinción alguna). Democracia participativa, honrada y transparente. Desarrollo económico, soberanía nacional y patriotismo (sin chauvinismo).

¿Somos ideológicos?

Reconocemos la necesidad de que una propuesta electoral de gobierno nacional debe complementar el componente ideológico como guía conceptual, visión del mundo y filosofía que sirva de referente al componente programático para la acción.

Desde la ideología, nos identificamos con el liberalismo social y el progresismo como referentes, los cuales pueden ser afines con otros movimientos políticos en valores comunes, como son los casos del ambientalismo, el feminismo, el reformismo, el social cristianismo, la social democracia y el humanismo.

LA META

Democracia participativa con transparencia, justicia jurídica y social. Pluralismo ideológico y partidista, diálogo permanente con las comunidades y participación de líderes locales.

Desarrollo económico, con gobierno corporativo, humanista, apoyado en el conocimiento científico, tecnológico y humanístico generado por universidades panameñas e internacionales y en los saberes multiculturales, intergeneracionales y comunitarios.